“«Señor, ¿te acuerdas de mí? —le preguntó Ana—. Yo soy la mujer que estuvo aquí hace algún tiempo orando al Señor. Le pedí a él que me diera un hijo, y él ha respondido a mi petición. Ahora lo traigo para entregarlo al Señor para toda la vida». Y adoraron allí al Señor.”
Ana, que había rogado a Dios por un hijo, lleva al pequeño Samuel a servir en el santuario. Devuelve con gratitud lo que recibió como respuesta a su oración.

