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Sobre este capítuloJuan afirma que todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios, y que amar a Dios es guardar sus mandamientos, que no son gravosos. La fe es la victoria que vence al mundo. Jesús vino por agua y sangre, y el Espíritu da testimonio de él. Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo: quien tiene al Hijo tiene la vida. Juan escribe para que los creyentes sepan que tienen vida eterna y oren con confianza, pidiendo conforme a la voluntad de Dios. Habla de orar por un hermano cuyo pecado no es de muerte, expresión que se interpreta de diversas maneras. Termina afirmando que el Hijo de Dios ha venido para darnos entendimiento, y advierte contra los ídolos.

Juan afirma que todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios, y que amar a Dios es guardar sus mandamientos, que no son gravosos. La fe es la victoria que vence al mundo. Jesús vino por agua y sangre, y el Espíritu da testimonio de él. Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo: quien tiene al Hijo tiene la vida. Juan escribe para que los creyentes sepan que tienen vida eterna y oren con confianza, pidiendo conforme a la voluntad de Dios. Habla de orar por un hermano cuyo pecado no es de muerte, expresión que se interpreta de diversas maneras. Termina afirmando que el Hijo de Dios ha venido para darnos entendimiento, y advierte contra los ídolos.

Temas

  • La fe vence
  • Seguridad de la vida eterna
  • Oración confiada

Versículos clave

Biblia en audio · 1 Juan 5

Escucha mientras haces tus cosas.

1 Juan 5

Nueva Biblia Viva20 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Si creen ustedes que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y el Salvador, ustedes son hijos de Dios. Y el que ama al padre ama también a los hijos. 2Así que podemos medir el amor que sentimos hacia los hijos de Dios, hermanos nuestros en la fe, por el amor que sentimos hacia Dios y la obediencia que le rendimos. 3Amar a Dios es obedecer sus mandamientos; y esto no es difícil, 4porque el que es hijo de Dios puede vencer el pecado y las inclinaciones al mal, confiando en la ayuda que Cristo puede ofrecerle. 5¡Nadie podrá jamás vencer en esta lucha sin creer que Jesús es el Hijo de Dios! 6Nosotros sabemos que Jesús es el Hijo de Dios porque Dios lo proclamó con gran voz desde el cielo en el momento en que lo bautizaban y también cuando moría. ¡No sólo en su bautismo sino también a la hora de su muerte! Y el Espíritu Santo, siempre veraz, lo afirma también. 8Así que tenemos tres testimonios: la voz del Espíritu Santo en nuestros corazones, la voz que habló desde el cielo cuando bautizaban a Jesús, y la voz que habló poco antes de su muerte. Y todos afirman lo mismo: que Jesucristo es el Hijo de Dios. 9Y si aceptamos el testimonio de los hombres que comparecen ante los tribunales, cuánto más no hemos de creer la gran afirmación de Dios: ¡que Jesús es su Hijo! 10Creer esto es aceptar este testimonio en lo más íntimo del corazón; no creerlo equivale a llamar mentiroso a Dios, pues es no creer lo que él ha dicho acerca de su Hijo. 11¿Y qué es lo que ha dicho? Que nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. 12Así que el que tiene al Hijo de Dios tiene la vida; el que no tiene al Hijo, no tiene la vida. 13A ustedes, que creen en el Hijo de Dios, les he escrito sobre estas cosas para que sepan que tienen la vida eterna. 14Y estamos seguros de que él nos escuchará cuando le pidamos algo que esté de acuerdo con su voluntad. 15Y si sabemos que él nos oye cuando le hablamos y cuando le presentamos nuestras peticiones, podemos estar seguros de que nos contestará. 16Si ven que un hermano comete un pecado que no es mortal, pidan a Dios que lo perdone, y Dios le dará vida, si es cierto que su pecado no es mortal. Pero hay un pecado que sí es mortal, por el cual no digo que se pida. 17Cualquier maldad es pecado, pero no me refiero a los pecados ordinarios. Me refiero al pecado mortal. 18Nadie que forme parte de la familia de Dios peca de manera habitual, porque Cristo, el Hijo de Dios, lo tiene bien agarrado y el diablo no puede echarle mano. 19Sabemos que somos hijos de Dios. El mundo que nos rodea está bajo el dominio de Satanás, 20pero sabemos que Cristo, el Hijo de Dios, vino a ayudarnos a hallar y entender al Dios verdadero. Ahora estamos en Dios, porque estamos en su Hijo Jesucristo, que es también Dios verdadero y la vida eterna. 21Hijitos, apártense de cualquier cosa que pueda desplazar a Dios de sus corazones. Amén. Sinceramente, Juan.
Versículos de 1 Juan 5

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