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Acerca de este libro: 1 Timoteo

Primera a Timoteo es una carta personal del apóstol Pablo a su joven colaborador Timoteo, a quien había dejado para guiar a la iglesia en Éfeso. Pablo le escribe para ayudarlo a proteger la sana enseñanza frente a los falsos maestros y para mostrar cómo debe verse la vida en la casa de Dios. Da instrucciones sobre la oración por todas las personas, sobre el carácter de quienes supervisan y sirven en la iglesia, y sobre el cuidado de las viudas y el respeto a quienes trabajan enseñando. Pablo también anima a Timoteo en lo personal, diciéndole que no se desanime por su juventud sino que sea ejemplo en la palabra, el amor y la fe. Junto con esto advierte que el amor al dinero causa mucho daño e insta a los ricos a ser generosos. Los cristianos difieren en cómo se aplican hoy algunas instrucciones sobre los roles en el culto, pero la preocupación constante de la carta es una iglesia fiel, ordenada y llena de buenas obras. Termina con el encargo de guardar lo confiado y mantenerse firme en la fe.

Autor
El apóstol Pablo; algunos estudiosos proponen que un seguidor posterior escribió en su nombre, pero la iglesia lo ha recibido tradicionalmente como de Pablo.
Fecha
Probablemente a comienzos o mediados de los años 60 d. C., después del primer encarcelamiento de Pablo en Roma.
Destinatarios
Timoteo, el joven colaborador de Pablo, que servía en la iglesia de Éfeso, y por medio de él, la congregación de allí.

Temas

Sana enseñanzaOración y cultoLiderazgo y carácterDinero y contentamientoPiedad en la vida diaria

Esquema

  1. 1:1–1:20Saludo y advertencia contra la falsa enseñanza
  2. 2:1–2:15Oración y orden en el culto
  3. 3:1–3:16Supervisores, diáconos y la casa de Dios
  4. 4:1–4:16Un buen servidor de Cristo Jesús
  5. 5:1–5:25Cuidado de las viudas, los ancianos y otros
  6. 6:1–6:21Contentamiento, riquezas y un encargo final

Versículos clave

Sobre este capítuloPablo escribe a Timoteo, su joven colaborador en Éfeso, pidiéndole que se quede allí y enfrente a quienes enseñan otra doctrina y se pierden en mitos y genealogías interminables. La meta de la instrucción, dice Pablo, es el amor que nace de un corazón limpio, una buena conciencia y una fe sincera. Explica que la ley es buena cuando se usa de manera correcta, y da gracias por la misericordia que recibió siendo blasfemo y perseguidor, como ejemplo de la paciencia de Cristo. Encarga a Timoteo pelear la buena batalla, conservando la fe y una buena conciencia, y nombra a dos hombres que naufragaron en su fe.

Pablo escribe a Timoteo, su joven colaborador en Éfeso, pidiéndole que se quede allí y enfrente a quienes enseñan otra doctrina y se pierden en mitos y genealogías interminables. La meta de la instrucción, dice Pablo, es el amor que nace de un corazón limpio, una buena conciencia y una fe sincera. Explica que la ley es buena cuando se usa de manera correcta, y da gracias por la misericordia que recibió siendo blasfemo y perseguidor, como ejemplo de la paciencia de Cristo. Encarga a Timoteo pelear la buena batalla, conservando la fe y una buena conciencia, y nombra a dos hombres que naufragaron en su fe.

Temas

  • Sana doctrina
  • Misericordia para el peor pecador
  • Pelear la buena batalla

Versículos clave

Biblia en audio · 1 Timoteo 1

Escucha mientras haces tus cosas.

1 Timoteo 1

Nueva Biblia Viva20 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza, 2a Timoteo, mi verdadero hijo en la fe: Que Dios nuestro Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan su amor, misericordia y paz. 3Cuando salí para Macedonia, te encargué que te quedaras en Éfeso y les mandaras a algunos individuos que no enseñaran falsas doctrinas 4ni prestaran atención a leyendas y a listas larguísimas de antepasados. Tales ideas provocan discusiones en vez de llevar adelante la obra de Dios que está fundada en la fe. 5Sigue haciéndolo, para que el amor proceda de un corazón limpio, de una conciencia buena y de una fe sincera. 6Algunos se han olvidado de esta conducta y pasan el tiempo discutiendo asuntos inútiles. 7Pretenden ser maestros de la ley, pero no tienen ni la más ligera idea de lo que hablan, ni entienden lo que afirman con tanta seguridad. 8Sí, la ley es buena, pero si se aplica conforme al propósito con que Dios la dio. 9La ley no fue instituida para los justos sino para los rebeldes y desobedientes, para los malvados y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos, 10para los adúlteros y los homosexuales, para los que trafican con vidas humanas, para los mentirosos y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana enseñanza 11del glorioso evangelio que el bendito Dios me ha confiado. 12Mil gracias doy a Cristo Jesús, nuestro Señor, por escogerme como uno de sus mensajeros y darme la fortaleza necesaria para serle fiel. 13Antes, yo me burlaba de su nombre, perseguía a sus seguidores y era un insolente. Pero Dios tuvo misericordia de mí, porque, como era incrédulo, no sabía lo que hacía. 14¡Qué bondadoso fue conmigo el Señor al enseñarme a confiar en él y a estar lleno del amor de Cristo Jesús! 15Este mensaje es verdadero y todo el mundo debe creerlo: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16Pero precisamente por eso, Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo pudiera usarme como ejemplo de lo paciente que es aun con el más vil de los pecadores, y para que los demás se den cuenta y, creyendo en él, también reciban la vida eterna. 17Por eso, al Rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén. 18Ahora, Timoteo, hijo mío, fíjate en este mandamiento que te doy: Pelea la buena batalla, tal como dicen las profecías que se hicieron en cuanto a ti. 19Aférrate a la fe en Cristo y conserva limpia tu conciencia. Hay quienes desobedecen la voz de su conciencia y han naufragado en la fe. 20¡Sírvannos de ejemplo Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no deshonrar el nombre de Dios!
Versículos de 1 Timoteo 1

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