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Sobre este capítuloPablo, prisionero por causa de los gentiles, explica el misterio que estuvo oculto en generaciones pasadas y ahora se revela: los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo. Se considera el más pequeño de todo el pueblo de Dios, pero se le encargó anunciar las inescrutables riquezas de Cristo. Por medio de la iglesia, la sabiduría de Dios se da a conocer ahora incluso a los principados y autoridades en los lugares celestiales. Dobla sus rodillas orando para que sean fortalecidos por el Espíritu, arraigados en amor, y comprendan cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo, y cierra con una doxología a Dios, que puede hacer mucho más de lo que pedimos.

Pablo, prisionero por causa de los gentiles, explica el misterio que estuvo oculto en generaciones pasadas y ahora se revela: los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo. Se considera el más pequeño de todo el pueblo de Dios, pero se le encargó anunciar las inescrutables riquezas de Cristo. Por medio de la iglesia, la sabiduría de Dios se da a conocer ahora incluso a los principados y autoridades en los lugares celestiales. Dobla sus rodillas orando para que sean fortalecidos por el Espíritu, arraigados en amor, y comprendan cuán ancho, largo, alto y profundo es el amor de Cristo, y cierra con una doxología a Dios, que puede hacer mucho más de lo que pedimos.

Temas

  • El misterio revelado
  • Los gentiles, coherederos
  • El amor infinito de Cristo

Versículos clave

Biblia en audio · Efesios 3

Escucha mientras haces tus cosas.

Efesios 3

Nueva Biblia Viva20 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Por esta razón yo, Pablo, que estoy en la cárcel por la causa de Cristo Jesús, es decir, por buscar el bien de ustedes los que no son judíos, me arrodillo en oración. 2Sin duda ya se enteraron del plan que, en su amor, Dios me encargó para ustedes. 3Ya antes les mencioné brevemente que Dios mismo me reveló ese misterio. 4Cuando lo lean se darán cuenta de que conozco bien el misterio de Cristo. 5Es el misterio que en la antigüedad Dios no había dado a conocer, como sí lo ha hecho ahora por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. 6Este es el misterio: que los no judíos compartirán plenamente la herencia con Israel. Ambos son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa que Dios nos hizo en Cristo Jesús por medio de las buenas nuevas. 7Por su amor inmerecido, Dios me dio el privilegio de servirle anunciando estas buenas nuevas, con la ayuda eficaz de su poder. 8Aunque soy el más pequeño de todos los que son parte del pueblo santo, Dios me concedió, por su amor, la misión de anunciar a las naciones el tesoro incalculable de Cristo. 9Debo hacerles entender a todos que el plan de Dios ya se está cumpliendo. Ese es el plan que desde la eternidad Dios, el Creador de todas las cosas, guardaba oculto. 10Esto es así para que todos los poderes y autoridades en los cielos conozcan ahora la sabiduría de Dios, que se deja ver de tantas formas, al observar la iglesia. 11Es lo que Dios, desde la eternidad, había planeado hacer por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor. 12Ahora podemos acercarnos con libertad y confianza a Dios, cuando lo hacemos por medio de Cristo y confiando en él. 13Por eso les suplico que no se desanimen a causa de mis sufrimientos. Por ustedes sufro, y eso debe hacerlos sentirse honrados. 14Por ello me arrodillo ante el Padre, 15de quien recibe su nombre toda familia —tanto las que están en el cielo como las que están en la tierra—, 16y le pido que de sus gloriosas riquezas los fortalezca interiormente por medio de su Espíritu. 17Pido también que, por medio de la fe, Cristo habite en sus corazones, y que ustedes echen raíces y se cimienten en el amor, 18para que puedan entender, en compañía de todo el pueblo santo, lo ancho, largo, alto y profundo que es el amor de Cristo. Pido que ustedes experimenten ese amor, que nunca podremos entender del todo. Así estarán completamente llenos de Dios. 20A Dios sea la gloria, pues por su poder eficaz que actúa en nosotros, él puede hacer muchísimo más de lo que nos podemos imaginar o pedir. 21A él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, por todos los siglos venideros. Amén.
Versículos de Efesios 3

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