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Acerca de este libro: Colosenses

Colosenses es una carta sobre la supremacía de Cristo. Pablo escribe a una iglesia que no había visitado personalmente, después de saber por su colaborador Epafras que crecían en la fe pero que estaban siendo atraídos por enseñanzas que añadían otros requisitos e intermediarios espirituales al evangelio. Pablo responde exaltando a Jesús: él es la imagen del Dios invisible, aquel por medio de quien y para quien todo fue creado, la cabeza de la iglesia y quien reconcilia todas las cosas. Por lo tanto, los creyentes ya participan de su muerte y resurrección y no necesitan reglas sobre comidas, fiestas o visiones para completar lo que él ya terminó. La segunda mitad se vuelve práctica. Como han resucitado con Cristo, deben poner su mente en las cosas de arriba, dejar los viejos hábitos, vestirse de compasión, humildad y perdón, y dejar que el amor lo una todo. Luego Pablo habla a las familias, urge a orar y a hablar con sabiduría, y cierra con saludos de muchos amigos. Los estudiosos debaten la naturaleza exacta de la falsa enseñanza, pero la respuesta de la carta es clara.

Autor
El apóstol Pablo, con Timoteo mencionado en el saludo; una minoría de estudiosos lo cuestiona, pero la iglesia ha aceptado desde antiguo a Pablo.
Fecha
Suele ubicarse hacia los años 60–62 d. C., cuando Pablo estaba preso, tradicionalmente en Roma.
Destinatarios
La iglesia de Colosas, un pequeño pueblo en el valle del Lico, en lo que hoy es el oeste de Turquía.

Temas

La supremacía de CristoReconciliaciónVida resucitada con CristoVestirse del nuevo serCristo en cada hogar

Esquema

  1. 1:1–1:14Saludo, gratitud y oración
  2. 1:15–1:23La supremacía de Cristo
  3. 1:24–2:5El trabajo de Pablo por la iglesia
  4. 2:6–2:23Advertencia contra la enseñanza vacía
  5. 3:1–3:17Resucitados con Cristo: el nuevo ser
  6. 3:18–4:18Familias, oración y despedida

Versículos clave

Sobre este capítuloPablo da gracias por la fe, la esperanza y el amor de los colosenses, y ora para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios y den fruto. Luego describe a Cristo en términos elevados: la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación, aquel en quien y para quien todo fue hecho y que sostiene todas las cosas. Cristo es la cabeza de la iglesia y, por su cruz, reconcilia todas las cosas con Dios. Pablo habla de su propio trabajo por dar a conocer a Cristo, incluidos sus sufrimientos por la iglesia, para presentar a todos maduros en Cristo.

Pablo da gracias por la fe, la esperanza y el amor de los colosenses, y ora para que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios y den fruto. Luego describe a Cristo en términos elevados: la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación, aquel en quien y para quien todo fue hecho y que sostiene todas las cosas. Cristo es la cabeza de la iglesia y, por su cruz, reconcilia todas las cosas con Dios. Pablo habla de su propio trabajo por dar a conocer a Cristo, incluidos sus sufrimientos por la iglesia, para presentar a todos maduros en Cristo.

Temas

  • Supremacía de Cristo
  • Reconciliación
  • Fe que da fruto

Versículos clave

Biblia en audio · Colosenses 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Colosenses 1

Nueva Biblia Viva29 versículos · 4 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Pablo, apóstol de Jesucristo porque Dios así lo quiso, y el hermano Timoteo. 2A los santos y fieles hermanos en Cristo que están en la ciudad de Colosas: Que Dios nuestro Padre les conceda su amor y su paz. 3Cada vez que oramos por ustedes damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4porque nos han hablado de lo mucho que confían en el Señor y de cuánto amor le tienen al pueblo de Dios. 5Ustedes se comportan así motivados por la esperanza de lo que está guardado para ustedes en el cielo. De ello se enteraron por medio del mensaje verdadero del evangelio. 6Esas buenas nuevas que escucharon ustedes están dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también sucedió entre ustedes mismos desde el día en que escucharon y entendieron la gracia de Dios. 7Epafras, nuestro muy amado colaborador, el que les enseñó el evangelio y en quien tienen ustedes a un fiel servidor de Cristo, 8fue quien nos contó del gran amor hacia los demás que el Espíritu ha puesto en ustedes. 9Por eso, desde el primer momento que lo supimos, hemos estado orando y pidiendo a Dios que les ayude a entender plenamente la voluntad divina, y que les dé la sabiduría e inteligencia que vienen del Espíritu. 10Así podrán agradar y honrar al Señor en todo; harán toda clase de buenas obras y conocerán cada día más y mejor a Dios. 11Además, estarán llenos del grande y glorioso poder divino para perseverar a pesar de las circunstancias adversas; 12y con gozo darán gracias al Padre, que nos ha capacitado para participar de la herencia que pertenece a los que viven en el reino de la luz. 13Él nos rescató del reino de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, 14quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados. 15Cristo es la imagen misma del Dios invisible, y existe desde antes que Dios comenzara la creación. 16Cristo mismo es el creador de cuanto existe en los cielos y en la tierra, de lo visible y de lo invisible, y de todos los seres que tienen poder, autoridad y dominio; todo fue creado por medio de él y para él. 17Cristo ya existía antes de todas las cosas y, por su poder, todas subsisten. 18Él es la cabeza de ese cuerpo suyo que es la iglesia. Él, que es el principio, fue el primero en resucitar, para ser en todo siempre el primero. 19Porque Dios quiso que en el Hijo habitara toda su plenitud. 20Por medio del Hijo, Dios reconcilió con él todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. Esa paz la logró Dios por medio de la sangre que Jesús derramó en la cruz. 21En otro tiempo, ustedes estaban alejados de Dios y eran sus enemigos, debido a sus malos pensamientos y acciones. 22Pero ahora él los ha reconciliado por medio de la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo, para presentarlos santos, sin mancha ni culpa, ante la misma presencia de Dios. 23Pero para esto tienen que creer firmemente y no abandonar la esperanza que tienen gracias a las buenas noticias. Estas son las buenas noticias que un día escucharon y que ahora mismo están siendo proclamadas en el mundo entero. Y yo, Pablo, trabajo anunciándolas. 24Es cierto que estoy sufriendo por ustedes, pero me alegro. Así ayudo a completar lo que falta de los sufrimientos de Cristo por ese cuerpo suyo que es la iglesia. 25Después de todo, sirvo a la iglesia por comisión divina, que me fue dada para bien de ustedes y con el propósito de revelar el plan divino en todas partes. 26A través de los siglos y a lo largo de muchas generaciones, ese plan se había mantenido en secreto, pero por fin el Señor ha querido revelarlo a los suyos. 27A ellos, Dios les dio a conocer la riqueza y la gloria de su plan que, por cierto, beneficia a los gentiles. Y este es el misterio: Cristo está entre ustedes y es su esperanza de gloria. 28Por eso, adondequiera que vamos hablamos de Cristo, y amonestamos y enseñamos a todos con toda sabiduría. Queremos que cada ser humano sea perfecto como Cristo. 29Esa es mi tarea y lucho para realizarla con toda la fuerza y el poder que Cristo me da.
Versículos de Colosenses 1

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