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Sobre este capítuloEl Señor pregunta a Israel dónde está el certificado de divorcio de su madre o a qué acreedor los vendió; fueron vendidos por sus propios pecados, pero la mano de Dios no es demasiado corta para redimir. El siervo habla de nuevo: Dios le ha dado lengua de discípulo para sostener con una palabra al cansado, y lo despierta cada mañana para escuchar. No se volvió atrás cuando lo golpearon, le arrancaron la barba o le escupieron, y puso su rostro como pedernal, sabiendo que Dios lo ayuda. A los que andan en tinieblas se les exhorta a confiar en el nombre del Señor y a apoyarse en él, no en sus propias antorchas.

El Señor pregunta a Israel dónde está el certificado de divorcio de su madre o a qué acreedor los vendió; fueron vendidos por sus propios pecados, pero la mano de Dios no es demasiado corta para redimir. El siervo habla de nuevo: Dios le ha dado lengua de discípulo para sostener con una palabra al cansado, y lo despierta cada mañana para escuchar. No se volvió atrás cuando lo golpearon, le arrancaron la barba o le escupieron, y puso su rostro como pedernal, sabiendo que Dios lo ayuda. A los que andan en tinieblas se les exhorta a confiar en el nombre del Señor y a apoyarse en él, no en sus propias antorchas.

Temas

  • El siervo que escucha
  • Sufrir con confianza
  • Confiar en la oscuridad

Versículos clave

Biblia en audio · Isaías 50

Escucha mientras haces tus cosas.

Isaías 50

Nueva Biblia Viva11 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1El Señor pregunta: ¿Los entregué yo en manos de mis acreedores? ¿Será por eso que no están presentes? ¿Está ausente su madre porque yo me divorcié de ella y la despedí? No, se han entregado ustedes mismos por sus pecados, y a su madre se la llevaron en pago de sus deudas. 2¿Me faltaron fuerzas para librarlos? ¿Será por eso que la casa está silenciosa y vacía cuando llego? ¿No tendré ya poder para librar? No, esa no es la razón. Yo puedo reprender al mar y dejarlo seco, puedo convertir los ríos en desiertos cubiertos de peces agonizantes. 3Yo soy quien envía la oscuridad a través del cielo. 4El Señor Dios me ha dado sus palabras de sabiduría para que yo sepa qué debo decirles a todos estos fatigados. Cada mañana me despierta y abre mi entendimiento a su voluntad. 5El Señor Dios me ha hablado y yo escuché; no me rebelo ni me aparto. 6Entrego mi espalda al látigo y mis mejillas a quienes me mezan la barba. No rehúso la vergüenza. En la cara me escupen. 7Ya que el Señor Dios me ayuda, no me desanimaré. Esa es la razón por la que me mantengo firme como roca, y sé que venceré. 8Cerca está el que me hace justicia. ¿Quién se atreverá ahora a luchar contra mí? ¿Dónde están mis enemigos? ¡Que se presenten! 9¡Miren! ¡El Señor, Dios mismo se ha puesto de parte mía! ¿Quién me declarará culpable? Todos mis enemigos serán destruidos como harapos, consumidos por la polilla. 10¿Quién entre ustedes teme al Señor y obedece a su siervo? Si alguno de ustedes anduviere en tinieblas, sin un solo rayo de luz, confíe en el Señor, pónganse en las manos de su Dios. 11Pero oigan los que se iluminan con su propia luz y se calientan con su propio fuego; Dios los llenará de dolor toda la vida.
Versículos de Isaías 50

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