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Sobre este capítuloA la virgen hija de Babilonia se le dice que descienda de su trono y se siente en el polvo. La tierna y delicada reina de los reinos será despojada y avergonzada, y ya no será llamada señora de reinos. Dios entregó a su pueblo en su mano, pero ella no mostró misericordia, y aun puso un pesado yugo sobre los ancianos. Dijo que reinaría para siempre y que nadie la veía, y confió en su maldad, sus hechicerías y su sabiduría. La desgracia vendrá de repente, y sus astrólogos y encantadores no podrán salvarla. Como rastrojo en el fuego, ni siquiera calentarán a nadie.

A la virgen hija de Babilonia se le dice que descienda de su trono y se siente en el polvo. La tierna y delicada reina de los reinos será despojada y avergonzada, y ya no será llamada señora de reinos. Dios entregó a su pueblo en su mano, pero ella no mostró misericordia, y aun puso un pesado yugo sobre los ancianos. Dijo que reinaría para siempre y que nadie la veía, y confió en su maldad, sus hechicerías y su sabiduría. La desgracia vendrá de repente, y sus astrólogos y encantadores no podrán salvarla. Como rastrojo en el fuego, ni siquiera calentarán a nadie.

Temas

  • La caída de Babilonia
  • Orgullo y falsa seguridad
  • Impotencia de la hechicería

Versículos clave

Biblia en audio · Isaías 47

Escucha mientras haces tus cosas.

Isaías 47

Nueva Biblia Viva15 versículos · 2 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Oh Babilonia invicta, ven a sentarte en el polvo, porque tus días de gloria, pompa y honor llegaron a su fin! ¡Oh hija de Caldea, jamás volverás a ser aquella encantadora, tierna y delicada princesa! 2Toma la pesada piedra y ponte a moler el trigo; quítate el velo, desvístete y exhíbete en público. 3Desnuda serás puesta en vergüenza. De ti me vengaré y no me arrepentiré. 4Así dice nuestro Redentor, el cual salvará a Israel del gran poder de Babilonia, el Señor Todopoderoso es su nombre, el Santo de Israel: 5Siéntate callada y en tinieblas, oh Babilonia, jamás se te volverá a llamar «Reina de Reinos». 6Porque enojado estuve con mi pueblo Israel y comencé a castigarlos un poco permitiendo que cayeran en tus manos, oh Babilonia. Pero fuiste despiadada con ellos. Hasta a los ancianos obligaste a llevar pesadas cargas. 7Creíste que tu reino no terminaría jamás, reina de los reinos del mundo. No te diste la menor molestia por mi pueblo o en pensar en el destino de quienes lo maltratan. 8¡Oh reino ebrio de placeres, que vives a tus anchas, vanagloriándote de ser el más grande de la tierra, escucha la sentencia que mi tribunal dicta sobre tus pecados! Tú dices: «Sólo yo soy dios. No enviudaré jamás, jamás perderé a mis hijos». 9Pues bien, ambas cosas te ocurrirán en un instante, en un día te abrumará su plenitud: la viudez y la pérdida de tus hijos, a despecho de tu magia y brujería. 10Segura te sentías en toda tu maldad. «Nadie me ve», decías. Tu «sabiduría» y tu «conocimiento» hicieron que te apartaras de mí y que proclamaras que tú misma eres dios. 11Por eso te sobrevendrá súbito desastre, tan repentino que no sabrás de dónde viene, y no habrá entonces expiación que limpie tus pecados. 12Invoca las hordas de demonios que adoraste todos estos años, pídeles que te ayuden a infundir nuevamente profundo terror en muchos corazones. 13Cuentas con montones de consejeros, tus astrólogos y contempladores de estrellas que procuran decirte qué guarda el futuro. 14Pero son tan inútiles como hierba seca que arde en el fuego. Ni a sí mismos pueden librarse. Ningún auxilio recibirás de ellos. Su fuego no puede calentarte. 15Y todos tus amigos de la infancia se desvanecerán y desaparecerán, incapaces de ayudar.
Versículos de Isaías 47

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