Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Sobre este capítuloDios convoca a las naciones a juicio y pregunta quién suscitó al conquistador del oriente; fue el Señor, el primero y el último. Las costas tiemblan mientras los artesanos se animan unos a otros a fabricar ídolos. En contraste, a Israel, llamado siervo de Dios y descendiente de Abraham, se le dice que no tema, porque Dios está con ellos y los sostiene de la mano derecha. Los que se enfurecen contra Israel desaparecerán, y Jacob, gusano débil, trillará montes. Los pobres y necesitados hallarán agua en lugares áridos, con árboles en el desierto. Dios desafía a los ídolos a predecir algo, y los halla viento vacío.

Dios convoca a las naciones a juicio y pregunta quién suscitó al conquistador del oriente; fue el Señor, el primero y el último. Las costas tiemblan mientras los artesanos se animan unos a otros a fabricar ídolos. En contraste, a Israel, llamado siervo de Dios y descendiente de Abraham, se le dice que no tema, porque Dios está con ellos y los sostiene de la mano derecha. Los que se enfurecen contra Israel desaparecerán, y Jacob, gusano débil, trillará montes. Los pobres y necesitados hallarán agua en lugares áridos, con árboles en el desierto. Dios desafía a los ídolos a predecir algo, y los halla viento vacío.

Temas

  • No temas
  • Dios, el primero y el último
  • Los ídolos son nada

Versículos clave

Biblia en audio · Isaías 41

Escucha mientras haces tus cosas.

Isaías 41

Nueva Biblia Viva29 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Escuchen, silenciosas ante mí, oh tierras de ultramar! Presenten sus más sólidos argumentos. Adelante, tienen la palabra. El tribunal está listo para su proceso. 2¿Quién ha incitado a este desde el oriente, que encuentra la victoria a cada paso? ¿Quién será, sino el Señor? Dios le ha dado victoria sobre muchas naciones, y le ha permitido pisotear a reyes y atravesar con la espada ejércitos enteros. 3Él los persigue y marcha adelante libre de peligro, aunque ande por sendas desconocidas. 4¿Quién ha realizado tales proezas, dirigiendo los asuntos de las generaciones de los seres humanos conforme estas se suceden? ¡Yo, el Señor, el primero y el último! ¡Sólo yo soy! 5Las tierras de ultramar observan aterrorizadas y esperan noticias de las nuevas campañas de Ciro. Naciones remotas tiemblan y se movilizan para la guerra. 6Cada varón anima a su vecino diciendo: «No te preocupes, no triunfará». 7Pero van presurosos a hacerse un nuevo ídolo, el tallador corre al orfebre y el forjador ayuda en el yunque. «Muy bien», dicen, «está saliendo muy bien. Ahora podemos soldarle los brazos». Cuidadosamente le pegan las extremidades y luego aseguran el monigote en su sitio para que no se caiga. 8¡Pero tú, oh Israel, eres mío, mi pueblo elegido, porque eres la descendencia de Abraham, y él fue amigo mío! 9Te he llamado desde los confines de la tierra y he dicho que sólo a mí has de servir, pues yo te he elegido y no te desecharé. 10No temas, pues yo estoy contigo, no te desanimes. Yo soy tu Dios, yo te fortaleceré, yo te ayudaré, yo te sostendré con mi triunfante mano diestra. 11¡Mira, todos tus furiosos enemigos están echados, confusos y esparcidos! Todo el que se te oponga morirá. 12En vano los buscarás, habrán desaparecido. 13Yo te sostengo tomándote de la mano derecha —yo, el Señor Dios tuyo— y te digo: ¡No tengas temor; estoy aquí para ayudarte! 14Aunque seas despreciado, no temas, oh Israel, porque yo te auxiliaré. Yo soy el Señor, tu Redentor; yo soy el Santo de Israel. 15Serás nuevo instrumento trillador de agudos dientes para destrozar a todos los enemigos, convirtiendo en paja los montes. 16Los lanzarás al aire, el viento los arrastrará, los torbellinos los esparcirán. Y estarán rebosantes de júbilo del Señor, se gloriarán en el Dios de Israel. 17Cuando los pobres y menesterosos busquen agua sin hallarla, y tengan la lengua reseca de sed, yo responderé cuando clamen a mí. Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré jamás. 18Abriré para ellos ríos en las altas mesetas. Les daré fuentes de aguas en los valles. En los desiertos habrá estanques de agua, y ríos alimentados por manantiales correrán por la tierra seca y sedienta. 19Yo plantaré árboles —cedros, mirtos, olivos, cipreses, abetos y pinos— en la tierra estéril. 20Todos verán este milagro y comprenderán que es Dios quien lo hizo, el Santo de Israel. 21¿Pueden sus ídolos presentar tales obras? ¡Que vengan y muestren lo que pueden hacer! dice Dios, el Rey de Israel. 22Que procuren decirnos qué ocurrió en el pasado lejano o qué guarda el futuro. 23¡Sí, a la prueba! ¡Si son dioses, dígannos lo que va a ocurrir en el porvenir, o realicen algún milagro que nos deje atónitos, estupefactos! 24¡Pero no! ¡Son menos que nada y nada pueden hacer! ¡Al que los elija, habría que examinarle la cabeza! 25Pero yo he incitado (a Ciro) desde el norte y el este; él se lanzará contra las naciones, invocará mi nombre y yo le daré victoria sobre reyes y príncipes. Él los pisoteará como alfarero que anda sobre la arcilla. 26¿Quién sino yo les dijo que esto iba a ocurrir? ¿Qué otro lo predijo, forzándolos a reconocer que tenía razón? ¡Nadie más! ¡Ningún otro dijo nada! 27Yo fui el primero que dijo a Jerusalén. «¡Mira, mira! ¡Ya viene el auxilio!». 28Ninguno de sus ídolos les dijo esto, ninguno respondió cuando yo pregunté. 29Fíjense, todos son objetos ridículos e indignos. Sus ídolos son tan vacíos como el viento.
Versículos de Isaías 41

Capítulos de Isaías

Todos los libros