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Sobre este capítuloDios se dirige al obstinado Israel, que invoca su nombre pero no en verdad. Anunció cosas desde antiguo para que no las atribuyeran a sus ídolos, y ahora declara cosas nuevas. Los ha probado en el horno de la aflicción y se contiene de destruirlos por amor de su propio nombre. Los llama a escuchar: él es el primero y el último, Creador de la tierra y del cielo. Ciro llevará a cabo su propósito contra Babilonia. Si tan solo hubieran atendido sus mandamientos, su paz habría sido como un río. Se les manda salir de Babilonia y proclamar con voz de júbilo que el Señor ha redimido a su siervo Jacob.

Dios se dirige al obstinado Israel, que invoca su nombre pero no en verdad. Anunció cosas desde antiguo para que no las atribuyeran a sus ídolos, y ahora declara cosas nuevas. Los ha probado en el horno de la aflicción y se contiene de destruirlos por amor de su propio nombre. Los llama a escuchar: él es el primero y el último, Creador de la tierra y del cielo. Ciro llevará a cabo su propósito contra Babilonia. Si tan solo hubieran atendido sus mandamientos, su paz habría sido como un río. Se les manda salir de Babilonia y proclamar con voz de júbilo que el Señor ha redimido a su siervo Jacob.

Temas

  • Terquedad y prueba
  • Ojalá hubieras escuchado
  • Salir de Babilonia

Versículos clave

Biblia en audio · Isaías 48

Escucha mientras haces tus cosas.

Isaías 48

Nueva Biblia Viva22 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Escúchenme todos los que forman parte de mi pueblo; ustedes los que juran lealtad al Señor y lo invocan, pero son unos hipócritas y mentirosos. 2Sí, porque ustedes ostentan el nombre de «Ciudad Santa» y dicen confiar en el Dios de Israel cuyo nombre es Señor Todopoderoso. 3Una y otra vez les dije lo que iba a ocurrir en el futuro. 4Yo sabía cuán tercos son. Tienen el cuello tan inflexible como el hierro, tienen la cabeza tan dura como el bronce. 5Por eso les dije por anticipado lo que iba a hacer, para que no atribuyeran los hechos a sus ídolos, para que jamás pudieran decir: «Lo hizo el ídolo mío, mi imagen esculpida ordenó que sucediera». 6Han escuchado mis predicciones y las han visto cumplirse, pero se niegan a reconocerlo. Les anunciaré ahora nuevos detalles que jamás había mencionado, secretos que ustedes no han oído. 7Entonces no podrán decir: «¡Ya lo sabíamos!». 8Sí, les voy a decir cosas totalmente nuevas, pues bien sé lo traidores que son, rebeldes desde la más tierna infancia, podridos por completo. 9Mas por mí mismo y por la honra de mi nombre refrenaré mi ira y no los destruiré. 10En el horno de aflicción los refiné, pero no encontré plata en ustedes. Carecen de valor; nada bueno hay en ustedes. 11Pero por mí, por amor de mí mismo, los salvaré de mi ira y no los destruiré para que no digan sus dioses que me han vencido. No les permitiré que me arrebaten mi gloria. 12¡Escúchame, pueblo mío, elegido mío! Sólo yo soy Dios. Yo soy el primero, yo soy el último. 13Mi mano fue la que echó los cimientos de la tierra, la palma de mi mano derecha extendió el cielo alto. Hablé y existieron. 14¡Vengan y escuchen, ustedes todos! Entre todos sus ídolos, ¿cuál les dijo jamás esto: «El Señor ama a Ciro, de él se valdrá para acabar con el Imperio de Babilonia, y derrotará por completo los ejércitos caldeos»? 15Pues yo se los estoy diciendo. Yo he llamado a Ciro, yo le he encomendado esto y haré que prospere. 16¡Acérquense más y escuchen! Siempre les he dicho con claridad lo que ocurriría, para que pudieran entender claramente. Y ahora el Señor Dios y su Espíritu me han enviado con este mensaje: 17El Señor, su Redentor, el Santo de Israel, dice: Yo soy el Señor Dios de ustedes, que los castiga para su bien y que los guía por la senda que deben seguir. 18¡Ay, ojalá que hubieran atendido mis leyes! Entonces habrían disfrutado de paz que fluiría como manso río, y de grandes oleadas de justicia. 19Entonces habrían llegado a ser tan numerosos e incontables como los granos de arena de las playas del mundo, y su destrucción no habría sido necesaria. 20¡Líbrense de su cautiverio! ¡Salgan de Babilonia, cantando en el camino! ¡Grítenle a los extremos de la tierra que el Señor ha redimido a sus siervos los israelitas! 21Cuando él los guio por los desiertos, no padecieron sed. Él abrió la roca y de ella brotó agua para que bebieran. 22Pero no hay paz para el malvado, dice el Señor.
Versículos de Isaías 48

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