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Sobre este capítuloA Sion se le dice que se levante y resplandezca, porque ha llegado su luz y la gloria del Señor nace sobre ella. Las tinieblas cubren la tierra, pero las naciones vendrán a su luz y los reyes al resplandor de su aurora. Sus hijos e hijas vuelven desde lejos, las riquezas del mar llegan a ella y los extranjeros reedifican sus muros. Sus puertas estarán abiertas de día y de noche. No se oirá más violencia; llamará a sus muros Salvación y a sus puertas Alabanza. Ya no la alumbrarán el sol ni la luna, porque el Señor será su luz eterna. Los cristianos lo relacionan con la nueva Jerusalén y con la luz de Cristo.

A Sion se le dice que se levante y resplandezca, porque ha llegado su luz y la gloria del Señor nace sobre ella. Las tinieblas cubren la tierra, pero las naciones vendrán a su luz y los reyes al resplandor de su aurora. Sus hijos e hijas vuelven desde lejos, las riquezas del mar llegan a ella y los extranjeros reedifican sus muros. Sus puertas estarán abiertas de día y de noche. No se oirá más violencia; llamará a sus muros Salvación y a sus puertas Alabanza. Ya no la alumbrarán el sol ni la luna, porque el Señor será su luz eterna. Los cristianos lo relacionan con la nueva Jerusalén y con la luz de Cristo.

Temas

  • Levántate y resplandece
  • Naciones atraídas a la luz
  • El Señor, luz eterna

Versículos clave

Biblia en audio · Isaías 60

Escucha mientras haces tus cosas.

Isaías 60

Nueva Biblia Viva22 versículos · 3 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Levántense moradores de Jerusalén! ¡Resplandezca la luz de Sion para que la vean todas las naciones! Porque de ustedes fluye la gloria del Señor. 2Tinieblas negras como la noche cubrirán a todos los pueblos de la tierra, pero la gloria del Señor resplandecerá sobre su ciudad. 3Todas las naciones acudirán a su luz; reyes poderosos vendrán a contemplar sobre ella la gloria del Señor. 4¡Alcen sus ojos y miren! Porque de lejanas tierras regresan familias enteras con sus niños en brazos. 5Se llenarán de suprema alegría porque de todo el mundo vendrán a Jerusalén mercaderes trayendo riquezas de muchas tierras. 6Multitud de camellos convergerán en ella, dromedarios de Madián, de Sabá y de Efa también, mercaderes de oro e incienso para añadirlos a la alabanza de Dios. 7Para mis altares se reservarán los rebaños de Cedar y los carneros traídos de Nebayot, y en aquel día yo glorificaré mi grandioso templo. 8Y ¿quiénes son esos que vuelan como nubes hacia Jerusalén, como palomas a sus nidos? 9He reservado los navíos de muchos países, los mejores de ellos, para traer a los habitantes de Jerusalén de lejanas tierras, y a sus riquezas con ellos. Porque el Señor, el Santo de Israel, renombrado en todo el mundo, los ha enaltecido a los ojos de todos. 10Extranjeros vendrán y reconstruirán las murallas de Jerusalén, y sus gobernantes y reyes se pondrán al servicio de ustedes, habitantes de Jerusalén. Pues aunque yo destruí a Jerusalén en mi arranque de ira, por mi amor sin límite me apiadaré de ella. 11Sus portones permanecerán abiertos día y noche para que entre la riqueza de muchas naciones. Los reyes del mundo la abastecerán. 12Porque las naciones que rehúsen servirles a ustedes, habitantes de Jerusalén, serán destruidas por completo. 13De Jerusalén será la gloria del Líbano —los bosques de abetos, pinos y bojes— para embellecer mi santuario, el lugar donde he puesto mi trono. 14Los hijos de quienes los oprimieron a ustedes, habitantes de Jerusalén, vendrán a humillarse y hasta les besarán los pies. Llamarán a Jerusalén «Ciudad del Señor» y «Glorioso monte del Santo de Israel». 15Aunque una vez Jerusalén fue despreciada, odiada y rechazada de todos, será hermosa para siempre, gozo para todos los descendientes de ustedes. 16Poderosos reyes y aguerridas naciones proveerán de lo mejor de sus bienes para satisfacer todas las necesidades de todos ustedes, y finalmente todos los que habitan en Jerusalén reconocerán que yo, el Señor, soy su Salvador y Redentor, el Poderoso de Israel. 17En lugar de bronce les traeré oro; en vez de hierro traeré plata; en vez de madera les daré bronce, y en vez de piedra les traeré hierro. ¡La paz los gobernará y la justicia será su guía! 18La violencia desaparecerá de su tierra, cesará toda guerra. Las murallas de Jerusalén tendrán por nombre «Salvación» y sus portones, «Alabanza». 19Nadie en Jerusalén necesitará más de sol ni de luna para que los iluminen, porque el Señor, el Dios de ustedes, será su luz perpetua; ¡él será su resplandor! 20El sol nunca tendrá ocaso y la luna no menguará, porque el Señor será luz permanente. Los días de luto por fin terminarán. 21Todo los habitantes de Jerusalén practicarán la justicia y poseerán por siempre la tierra, porque aquí los plantaré con mis propias manos, y así se manifestará mi gloria. 22La más pequeña familia se multiplicará hasta convertirse en un gran clan, el grupo pequeño llegará a ser poderosa nación. Yo, el Señor, a su tiempo haré que todo esto se cumpla.
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