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Acerca de este libro: Marcos

Marcos es el más breve y el más veloz de los cuatro Evangelios. No cuenta un nacimiento: comienza con Juan el Bautista y el bautismo de Jesús, y luego corre de escena en escena, con frecuencia usando la palabra enseguida. Jesús enseña con autoridad, sana enfermos, calma tormentas y expulsa demonios, y aun así los discípulos siguen sin entender quién es. El punto de giro llega en Cesarea de Filipo, donde Pedro reconoce a Jesús como el Cristo y Jesús empieza a hablar con claridad de sufrimiento, muerte y resurrección. Desde allí el relato avanza hacia Jerusalén, y casi un tercio del libro se dedica a la última semana: el enfrentamiento en el templo, la última cena, Getsemaní, el juicio y la cruz. Es un centurión romano quien confiesa a Jesús como Hijo de Dios. El final más antiguo del libro es el silencio asustado de las mujeres ante el sepulcro vacío, y desde hace siglos los cristianos comentan cómo se añadieron los últimos versículos. De principio a fin, Marcos muestra a un Mesías que sirve y da su vida por muchos.

Autor
La tradición de la iglesia señala a Juan Marcos, compañero de Pedro y de Pablo; el libro mismo no nombra a su autor.
Fecha
Suele ubicarse hacia los años 55–70 d. C., y con frecuencia se considera el primer Evangelio; algunos eruditos lo fechan un poco después.
Destinatarios
Cristianos de los primeros tiempos, probablemente en Roma, que enfrentaban presión y sufrimiento; con frecuencia se piensa que incluía lectores gentiles.

Temas

Jesús, el Mesías sufrienteEl Hijo de Dios que sirveEl discipulado y el costo de seguirAutoridad sobre la enfermedad y el malEl secreto y la confesión

Esquema

  1. 1:1–1:13Principio: Juan, el bautismo y la prueba
  2. 1:14–8:26El ministerio en Galilea
  3. 8:27–10:52El camino hacia la cruz
  4. 11:1–13:37Jerusalén y el templo
  5. 14:1–15:46Arresto, juicio y crucifixión
  6. 16:1–16:20El sepulcro vacío

Versículos clave

Sobre este capítuloMarcos comienza con las buenas noticias de Jesús el Mesías, anunciado por Juan el Bautista, quien llama al arrepentimiento en el desierto. Jesús es bautizado, el Espíritu desciende y la voz del Padre lo afirma; luego es probado durante cuarenta días en el desierto. De regreso en Galilea, proclama que el reino de Dios se ha acercado y llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan a seguirlo. En Capernaúm enseña con notable autoridad, expulsa a un espíritu impuro y, al atardecer, sana a la suegra de Pedro y a muchos más. Ora a solas antes del alba, sigue a otros lugares para predicar y limpia a un leproso, aunque la noticia se difunde tanto que debe permanecer en sitios apartados.

Marcos comienza con las buenas noticias de Jesús el Mesías, anunciado por Juan el Bautista, quien llama al arrepentimiento en el desierto. Jesús es bautizado, el Espíritu desciende y la voz del Padre lo afirma; luego es probado durante cuarenta días en el desierto. De regreso en Galilea, proclama que el reino de Dios se ha acercado y llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan a seguirlo. En Capernaúm enseña con notable autoridad, expulsa a un espíritu impuro y, al atardecer, sana a la suegra de Pedro y a muchos más. Ora a solas antes del alba, sigue a otros lugares para predicar y limpia a un leproso, aunque la noticia se difunde tanto que debe permanecer en sitios apartados.

Temas

  • Buenas noticias
  • Autoridad de Jesús
  • Llamado a seguir
  • Compasión por el impuro

Versículos clave

Biblia en audio · Marcos 1

Escucha mientras haces tus cosas.

Marcos 1

Nueva Biblia Viva45 versículos · 4 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Este es el principio de la buena noticia de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios. 2En el libro que escribió el profeta Isaías dice: «Mira, voy a enviar un mensajero delante de ti, a prepararte el camino». 3«Voz de uno que clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor, háganle caminos derechos”». 4Así fue como se presentó Juan en el desierto, predicando que debían arrepentirse y bautizarse para obtener el perdón de los pecados. 5Desde Jerusalén y de toda la provincia de Judea acudía la gente a Juan. Cuando alguien confesaba sus pecados, Juan lo bautizaba en el río Jordán. 6Juan usaba un vestido de pelo de camello ceñido con un cinto de cuero y se alimentaba con langostas del desierto y miel silvestre. 7Predicaba de esta manera: «Pronto vendrá alguien más poderoso que yo, y ni siquiera soy digno de agacharme ante él para desatar la correa de sus sandalias. 8Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». 9En esos días Jesús llegó de Nazaret de Galilea, y Juan lo bautizó en el río Jordán. 10En el instante en que Jesús salía del agua, vio los cielos abiertos y al Espíritu Santo que descendía sobre él en forma de paloma. 11Se escuchó entonces una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco». 12Inmediatamente el Espíritu lo llevó al desierto, 13donde pasó cuarenta días, y era tentado por Satanás. Estaba entre las fieras y los ángeles lo servían. 14Después de que el rey Herodes mandó arrestar a Juan, Jesús se fue a Galilea a predicar las buenas nuevas de Dios. 15«¡Llegó por fin la hora!—anunciaba—.¡El reino de Dios está cerca! Arrepiéntanse y crean las buenas noticias». 16Al pasar por la orilla del mar de Galilea, Jesús vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban la red en el lago, pues eran pescadores. 17«¡Vengan y síganme—les dijo Jesús—,y los convertiré en pescadores de hombres!». 18De inmediato abandonaron las redes y lo siguieron. 19Un poco mas adelante vio a Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que remendaban las redes en una barca. 20Los llamó también, y ellos dejaron a Zebedeo en la barca con los empleados y se fueron con Jesús. 21Llegaron a Capernaúm. El día de reposo por la mañana entraron en la sinagoga, y Jesús comenzó a enseñar. 22La gente quedó maravillada de su enseñanza, porque Jesús hablaba con autoridad, y no como los maestros de la ley. 23Un endemoniado que estaba en la sinagoga se puso a gritar: 24―¡Ah! ¿Por qué nos molestas, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé que eres el Santo de Dios. 25Jesús le dijo:—¡Cállate y sal de él! 26El espíritu inmundo sacudió con violencia al hombre y salió de él dando un gran alarido. 27Todos se quedaron tan espantados que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? Es una enseñanza nueva, ¡y con qué autoridad! ¡Hasta los espíritus inmundos lo obedecen!». 28La noticia de lo sucedido corrió rápidamente por toda Galilea. 29De allí, Jesús, Jacobo y Juan se fueron a casa de Simón y Andrés. 30Y le contaron a Jesús que la suegra de Simón estaba en cama con fiebre. 31Él se le acercó, la tomó de la mano y la ayudó a sentarse. ¡Inmediatamente se le quitó la fiebre y se levantó a servirlos! 32Al atardecer, cuando ya se ponía el sol, le llevaron a Jesús todos los enfermos y endemoniados, 33de manera que la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34Jesús sanó a muchos enfermos y endemoniados. Pero no permitía que los demonios hablaran y revelaran quién era él. 35A la mañana siguiente, todavía de madrugada, Jesús se levantó y se fue a un lugar solitario a orar. 36Simón y los demás fueron a buscarlo, 37y cuando lo encontraron le dijeron: ―Toda la gente te anda buscando. 38Él les respondió:―Vámonos de aquí a otras ciudades cercanas donde también debo predicar. Para eso vine. 39Así que Jesús recorrió Galilea entera predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. 40Un leproso se le acercó y, de rodillas, le dijo: ―Si quieres, puedes sanarme. 41Jesús, compadecido, lo tocó y le dijo:―Quiero; queda curado. 42E instantáneamente la lepra desapareció y quedó limpio. 43―Jesús lo despidió de inmediato y le recomendó con seriedad lo siguiente: 44―Mira, no le digas a nadie que yo te curé. Vete a presentarte ante el sacerdote y llévale la ofrenda que Moisés mandó, para que les conste a los sacerdotes. 45Pero tan pronto salió de allí, comenzó a divulgar lo que le había sucedido. Como consecuencia de esto, Jesús ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad. Tenía que quedarse en los lugares apartados; y aun así, de todas partes llegaban a él.
Versículos de Marcos 1

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