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Sobre este capítuloDavid canta con el corazón firme, queriendo despertar al alba con música y alabar a Dios entre las naciones. El salmo se arma con dos cantos anteriores: la alabanza del Salmo 57 (versículos 7 al 11) y la oración por la victoria del Salmo 60 (versículos 5 al 12). El amor de Dios es más alto que los cielos y su fidelidad llega hasta las nubes. Dios ha hablado desde su santuario acerca de repartir y reclamar la tierra. David pregunta quién lo llevará a la ciudad fortificada, admite que la ayuda humana es inútil y confía en que con Dios triunfarán.

David canta con el corazón firme, queriendo despertar al alba con música y alabar a Dios entre las naciones. El salmo se arma con dos cantos anteriores: la alabanza del Salmo 57 (versículos 7 al 11) y la oración por la victoria del Salmo 60 (versículos 5 al 12). El amor de Dios es más alto que los cielos y su fidelidad llega hasta las nubes. Dios ha hablado desde su santuario acerca de repartir y reclamar la tierra. David pregunta quién lo llevará a la ciudad fortificada, admite que la ayuda humana es inútil y confía en que con Dios triunfarán.

Temas

  • Corazón firme
  • Alabanza entre las naciones
  • Dios da la victoria

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 108

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 108

Nueva Biblia Viva13 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Mi corazón, oh Dios, está listo para cantarte himnos. ¡Voy a despertarme! 2¡Despierten, también, arpa y lira! ¡Voy a despertar al nuevo día! 3Te alabaré, Señor, entre todos los pueblos; te cantaré alabanzas entre todas las naciones. 4Porque tu gran amor es más alto que los cielos; tu fidelidad llega hasta el firmamento. 5Exaltado seas, oh Dios, sobre los cielos, y tu gloria brille sobre la tierra. 6Sálvanos con tu poderosa diestra, y rescata a tu amado pueblo. 7Dios ha prometido por su santidad: «Con alegría repartiré Siquén, y dividiré el valle de Sucot. 8Mío es Galaad, y también Manasés; la tierra de Efraín es el yelmo de mi cabeza, Judá es mi cetro. 9Moab es mi fiel sirviente, Edom mi esclavo; sobre Filistea lanzo gritos de triunfo». 10¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me dará la victoria sobre Edom? 11Señor, ¿nos has desechado? ¿Has abandonado nuestros ejércitos? 12¡Oh, ayúdanos a combatir a nuestros enemigos, pues los hombres son aliados inútiles! 13Pero con tu ayuda realizaremos grandes proezas. Porque él aplasta a nuestros enemigos.
Versículos de Salmos 108

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