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Sobre este capítuloUna invitación a adorar en dos partes. Primero, vengan y canten con alegría, inclínense y arrodíllense, porque el Señor es un gran Dios y Rey sobre todos los dioses, que tiene en su mano las profundidades de la tierra y las cumbres de los montes. Él hizo el mar y la tierra firme, y nosotros somos el rebaño bajo su cuidado. Luego el tono se vuelve serio: hoy, si oyen su voz, no endurezcan el corazón como Israel en Meribá y Masá, en el desierto. Hebreos 3 y 4 usan esta advertencia sobre escuchar y entrar en el reposo de Dios.

Una invitación a adorar en dos partes. Primero, vengan y canten con alegría, inclínense y arrodíllense, porque el Señor es un gran Dios y Rey sobre todos los dioses, que tiene en su mano las profundidades de la tierra y las cumbres de los montes. Él hizo el mar y la tierra firme, y nosotros somos el rebaño bajo su cuidado. Luego el tono se vuelve serio: hoy, si oyen su voz, no endurezcan el corazón como Israel en Meribá y Masá, en el desierto. Hebreos 3 y 4 usan esta advertencia sobre escuchar y entrar en el reposo de Dios.

Temas

  • Adoración gozosa
  • Arrodillarse ante nuestro Creador
  • No endurezcan el corazón

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 95

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 95

Nueva Biblia Viva11 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Vengan, cantemos al Señor con júbilo! Aclamaremos a la roca de nuestra salvación. 2Vayamos ante él con corazón agradecido. Cantémosle salmos de alabanza. 3Porque el Señor es un gran Dios, el gran Rey de todos los dioses. 4En sus manos están los abismos de la tierra, suyas son las cumbres de los montes. 5Suyo es el mar porque él lo hizo; con sus manos formó la tierra firme. 6Vamos, arrodillémonos ante el Señor nuestro hacedor, 7porque él es nuestro Dios. Nosotros somos el pueblo al que él vigila, ovejas de su rebaño a las que cuida. ¡Ah, que hoy escucharan ustedes su llamado y acudieran a él! 8No endurezcan su corazón como lo hizo Israel en el desierto, en Meribá y Masá. 9Porque allí sus padres dudaron de mí y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras. ¡Cómo abusaron de mi paciencia con sus quejas! 10«Cuarenta años estuve enojado con ellos, y dije: “Son un pueblo cuyo corazón está muy lejos de mí. No quieren hacer lo que les digo”. 11Así que, en mi enojo, hice un juramento: “Jamás entrarán en mi reposo”».
Versículos de Salmos 95

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