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Sobre este capítuloTradicionalmente se vincula con David tras su pecado con Betsabé; es la gran oración de arrepentimiento. Pide misericordia conforme al amor firme de Dios, y admite que su pecado está siempre delante de él y que en última instancia es contra Dios. Pide ser lavado, tener un corazón limpio y un espíritu firme, y no perder la presencia de Dios ni el gozo de la salvación. Promete enseñar a otros y alabar a Dios. Dios, dice, desea un espíritu quebrantado más que sacrificios. El salmo termina con una oración por los muros de Sión.

Tradicionalmente se vincula con David tras su pecado con Betsabé; es la gran oración de arrepentimiento. Pide misericordia conforme al amor firme de Dios, y admite que su pecado está siempre delante de él y que en última instancia es contra Dios. Pide ser lavado, tener un corazón limpio y un espíritu firme, y no perder la presencia de Dios ni el gozo de la salvación. Promete enseñar a otros y alabar a Dios. Dios, dice, desea un espíritu quebrantado más que sacrificios. El salmo termina con una oración por los muros de Sión.

Temas

  • Arrepentimiento
  • Corazón limpio
  • Espíritu quebrantado

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 51

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 51

Nueva Biblia Viva19 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Ten compasión de mí, Dios, conforme a tu gran amor. Conforme a tu piedad, borra mis pecados. 2Lávame de toda mi culpa y límpiame de mi pecado. 3Porque yo reconozco mi vergonzosa acción; día y noche me persigue. 4Es contra ti, sólo contra ti, que he pecado, y he hecho lo malo ante tus ojos. Tu sentencia contra mí es justa y tu juicio irreprochable. 5Porque yo nací pecador; sí, lo soy desde el momento que mi madre me concibió. 6Tú amas la verdad en lo íntimo, y me enseñas a ser sabio en lo más profundo de mí ser. 7Purifícame con hisopo, y volveré a ser puro. Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8Devuélveme mi gozo y alegría; me has quebrantado, ahora déjame gozarme. 9Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. 10Crea en mí un corazón limpio, Dios, y renueva la rectitud de mi espíritu. 11No me arrojes de tu presencia. No quites de mí tu santo Espíritu. 12Devuélveme el gozo de tu salvación y dame anhelo de obedecerte. 13Entonces enseñaré tus caminos a otros pecadores, y estos volverán a ti. 14Perdóname por derramar sangre, Dios de mi salvación; entonces gozoso cantaré de tu perdón. 15Abre mis labios, Señor para que pueda alabarte. 16Tú no quieres sacrificios ni ofrendas quemadas; si así fuera, con gusto lo haría. 17Lo que quieres es un espíritu quebrantado. Al corazón quebrantado y contrito, Dios, no lo despreciarás tú. 18Mira con agrado a Sion y ayúdala; levanta los muros de Jerusalén. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, las ofrendas quemadas y otra vez sobre tu altar se ofrecerán becerros.
Versículos de Salmos 51

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