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Sobre este capítuloNaciones y gobernantes conspiran contra el Señor y su rey ungido, pero Dios se ríe desde el cielo de sus planes y declara que ha puesto a su rey en Sion. Al rey se le dice que es hijo de Dios y se le promete las naciones como herencia. El salmo termina con una advertencia a los gobernantes de la tierra para que sirvan al Señor con reverencia y honren al hijo, y con una bendición para todos los que se refugian en él. El Nuevo Testamento aplica este salmo real a Jesús como Mesías.

Naciones y gobernantes conspiran contra el Señor y su rey ungido, pero Dios se ríe desde el cielo de sus planes y declara que ha puesto a su rey en Sion. Al rey se le dice que es hijo de Dios y se le promete las naciones como herencia. El salmo termina con una advertencia a los gobernantes de la tierra para que sirvan al Señor con reverencia y honren al hijo, y con una bendición para todos los que se refugian en él. El Nuevo Testamento aplica este salmo real a Jesús como Mesías.

Temas

  • El rey ungido de Dios
  • Rebelión inútil
  • Refugio en el Hijo

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 2

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 2

Nueva Biblia Viva12 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¿Por qué se unen las naciones en contra del Señor y en vano conspiran? 2Los reyes de la tierra se preparan para la batalla; los gobernantes se asocian contra el Señor y contra su ungido. 3«Vamos, rompamos sus cadenas», dicen, «liberémonos de la esclavitud de Dios». 4¡Pero el Señor de los cielos se ríe! Se burla de ellos. 5Y luego, con ardiente furia los reprende y los llena de espanto. 6El Señor declara: «Este es el rey que he elegido. Lo he puesto en el trono de Jerusalén, mi santo monte». 7Su elegido responde: «Yo revelaré los eternos propósitos de Dios, pues el Señor me ha dicho: “Tú eres mi hijo. Hoy mismo te he concebido. 8Pídeme, y te daré como herencia todas las naciones del mundo. ¡Tuyos serán los confines de la tierra! 9¡Gobiérnalas con vara de hierro; rómpelas como vasijas de barro!”». 10Ustedes, los reyes, obren sabiamente. 11Sirvan al Señor con temor reverente; con temblor ríndale alabanza. 12Bésenle los pies, antes que se encienda su ira y perezcan en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan el refugio!
Versículos de Salmos 2

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