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Sobre este capítuloDavid contrasta dos formas de vivir. Los malvados no temen a Dios, se adulan a sí mismos y planean el mal aun en su cama. Luego el salmo se vuelve al Señor, cuyo amor firme llega hasta los cielos, cuya fidelidad alcanza las nubes y cuya justicia es como los grandes montes. La gente se refugia bajo la sombra de sus alas, se sacia de su abundancia y bebe del río de sus delicias. En él está la fuente de la vida, y en su luz vemos la luz. David ruega que los malvados no lo dominen.

David contrasta dos formas de vivir. Los malvados no temen a Dios, se adulan a sí mismos y planean el mal aun en su cama. Luego el salmo se vuelve al Señor, cuyo amor firme llega hasta los cielos, cuya fidelidad alcanza las nubes y cuya justicia es como los grandes montes. La gente se refugia bajo la sombra de sus alas, se sacia de su abundancia y bebe del río de sus delicias. En él está la fuente de la vida, y en su luz vemos la luz. David ruega que los malvados no lo dominen.

Temas

  • Dos caminos
  • El amor firme de Dios
  • Fuente de vida

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 36

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 36

Nueva Biblia Viva12 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1En el fondo del corazón de los malvados acecha el pecado. No tienen temor de Dios que los refrene. 2Por el contrario, en su vanidad no pueden ver lo malvado que son. 3Todo lo que dicen es torcido y engañoso; ya no son sabios ni buenos. 4Se pasan la noche despiertos, tramando sus perversos planes se aferran a su mal camino, en vez de pensar cómo mantenerse alejados del mal. 5Tu firme amor, Señor, es grande como los cielos. Tu fidelidad va más allá de las nubes. 6Tu justicia es como tus poderosos montes. Tus juicios como las profundidades del océano. Por igual te preocupas de los hombres y los animales. 7¡Cuán precioso es tu constante amor, Dios! Toda la humanidad se refugia a la sombra de tus alas. 8Los alimentas con las delicias de tu mesa y les das a beber de tus ríos deleitosos. 9Porque tú eres la fuente de la vida; nuestra luz viene de tu luz. 10Derrama tu firme amor sobre los que te conocen y otorgan tu justicia a los de recto corazón. 11No permitas que estos orgullosos me pisoteen. No dejes que sus perversas manos me traten como estropajo. 12¡Mira! Ya han caído. Quedaron derribados para no levantarse más.
Versículos de Salmos 36

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