Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Sobre este capítuloCon este salmo empieza el segundo libro, cantado por los hijos de Coré. Un alma tiene sed de Dios como un ciervo que jadea por corrientes de agua. El autor, lejos del templo y burlado con la pregunta de dónde está su Dios, recuerda cuando guiaba a los adoradores en alegre procesión. Ahora está abatido y se habla a sí mismo, preguntando por qué se turba tanto y animándose a esperar en Dios. Las olas de tristeza lo cubren, pero confía en el amor del Señor de día y en su canción de noche.

Con este salmo empieza el segundo libro, cantado por los hijos de Coré. Un alma tiene sed de Dios como un ciervo que jadea por corrientes de agua. El autor, lejos del templo y burlado con la pregunta de dónde está su Dios, recuerda cuando guiaba a los adoradores en alegre procesión. Ahora está abatido y se habla a sí mismo, preguntando por qué se turba tanto y animándose a esperar en Dios. Las olas de tristeza lo cubren, pero confía en el amor del Señor de día y en su canción de noche.

Temas

  • Sed de Dios
  • Abatimiento y esperanza
  • Hablarle al alma

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 42

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 42

Nueva Biblia Viva11 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Así como el ciervo jadea anhelando el agua, te anhelo yo, Dios! 2Tengo sed de Dios, del Dios vivo. ¿Dónde hallarlo, para ir a estar en su presencia? 3Día y noche mi pan son mis lágrimas, y mientras tanto mis enemigos se mofan de mí. «¿Dónde está ese Dios tuyo?» dicen burlones. 4Mi corazón se consume en la tristeza al recordar aquellos tiempos —¡cómo olvidarlos!— cuando guiaba a una gran multitud hacia el templo en días de fiesta, cantando con gozo, alabando al Señor. 5Entonces, ¿por qué desalentarse? ¿Por qué estar desanimado y triste? ¡Espera en Dios! ¡Aún lo alabaré de nuevo! ¡Él es mi Salvador y mi Dios! 6Y sin embargo aquí estoy deprimido y sombrío; pero meditaré en tu bondad desde esta tierra por donde fluye el río Jordán y en donde se elevan el monte Hermón y el Mizar. 7Escucho el rugir del enfurecido mar, mientras tus olas y la agitada marea me derriban. 8Sin embargo, día tras día derrama el Señor sobre mí su constante amor; y por la noche entono sus cánticos y elevo oración al Dios que me da vida. 9«¡Oh Dios, Roca mía!», clamo, «¿por qué me has abandonado? ¿Por qué tengo que sufrir estos ataques de mis enemigos?». 10Sus burlas me traspasan como fatal herida no se cansan de preguntarme burlándose: «¿Dónde está ese Dios tuyo?». 11¿Por qué voy a desarmarme y estar tan triste? Volveré y lo alabaré. ¡Es mi Dios y mi Salvador!
Versículos de Salmos 42

Capítulos de Salmos

Todos los libros