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Sobre este capítuloDavid ora pidiendo rescate de personas violentas y malvadas que traman males, afilan su lengua como la de una serpiente y tienden trampas ocultas. Le dice al Señor que él es su Dios y pide ser escuchado, recordando que el Señor ha sido su fuerte salvación en el día de la batalla. Pide a Dios que no conceda a los malvados sus deseos, y ruega que el daño de sus propios labios caiga sobre ellos, como brasas ardientes o pozos de los que no puedan salir. Termina con la confianza de que Dios defiende la causa del pobre y del necesitado, y de que los justos darán gracias y vivirán en su presencia.

David ora pidiendo rescate de personas violentas y malvadas que traman males, afilan su lengua como la de una serpiente y tienden trampas ocultas. Le dice al Señor que él es su Dios y pide ser escuchado, recordando que el Señor ha sido su fuerte salvación en el día de la batalla. Pide a Dios que no conceda a los malvados sus deseos, y ruega que el daño de sus propios labios caiga sobre ellos, como brasas ardientes o pozos de los que no puedan salir. Termina con la confianza de que Dios defiende la causa del pobre y del necesitado, y de que los justos darán gracias y vivirán en su presencia.

Temas

  • Rescate de gente violenta
  • Lengua engañosa
  • Dios defiende al necesitado
  • Confianza al orar

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 140

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 140

Nueva Biblia Viva13 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Señor, líbrame de los hombres malvados. Guárdeme de los violentos, 2que todo el día fomentan pleitos y traman en su corazón el mal. 3Afilan sus lenguas como lenguas de serpiente; veneno de víbora escurre por sus labios. 4Guárdeme del poder de ellos; protégeme del poder de los impíos, de los que traman hacerme caer. 5Esos orgullosos me han tendido una trampa; han puesto los lazos de su red, han tendido trampas a lo largo de mi camino. 6Yo le dije al Señor: «Tú eres mi Dios». Escucha, Señor, mi súplica por misericordia. 7Señor soberano, mi salvador poderoso que me protege en el día de la batalla. 8No cumplas, Señor, sus perversos caprichos; no permitas que sus planes prosperen, para que no se llenen de orgullo. 9Haz que sus planes se vuelvan contra ellos mismos. Que sean destruidos por el mismo mal que planearon para mí. 10Que caigan brasas sobre sus cabezas, arrójalos al fuego, a profundos hoyos de donde no puedan escapar. 11No permitas que prosperen los mentirosos aquí en nuestra tierra; que la calamidad caiga con gran fuerza y violencia. 12Pero el Señor ciertamente auxiliará a los perseguidos por aquellos; él mantendrá los derechos de los pobres. 13Ciertamente los justos están alabando tu nombre y vivirán en tu presencia.
Versículos de Salmos 140

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