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Sobre este capítuloEl salmo comienza bendiciendo a quien se ocupa del pobre, y promete que Dios protegerá y sostendrá a esa persona. Luego David está enfermo y rodeado de enemigos que susurran que morirá, y hasta un amigo cercano que compartió su pan se ha vuelto contra él. Jesús aplicó esa frase a Judas. David pide misericordia y sanidad, seguro de que Dios se complace en él. El salmo cierra el Libro Primero de los Salmos con una bendición al Señor, desde siempre y para siempre.

El salmo comienza bendiciendo a quien se ocupa del pobre, y promete que Dios protegerá y sostendrá a esa persona. Luego David está enfermo y rodeado de enemigos que susurran que morirá, y hasta un amigo cercano que compartió su pan se ha vuelto contra él. Jesús aplicó esa frase a Judas. David pide misericordia y sanidad, seguro de que Dios se complace en él. El salmo cierra el Libro Primero de los Salmos con una bendición al Señor, desde siempre y para siempre.

Temas

  • Cuidar al pobre
  • Traición de un amigo
  • Misericordia en la enfermedad

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 41

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Salmos 41

Nueva Biblia Viva13 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Dios bendice a los que son buenos con los pobres. El Señor los libra en tiempo de angustia. 2Los protege y los mantiene vivos; los prospera y los libra de sus enemigos. 3Los cuida en sus enfermedades, y alivia sus dolores y preocupaciones. 4Oré diciendo: «Señor, ten piedad y sáname, pues he pecado contra ti». 5Pero mis enemigos dicen: «Ojalá muera pronto y caiga en el olvido». 6¡Qué amistosos se muestran cuando me visitan! Y cuando se van, salen a contar las calumnias que recogieron. Y cuando se van, se ríen y se burlan. 7Susurran entre ellos imaginando lo peor de mí. 8«Tenga lo que tenga, es sin remedio»; dicen. «¡De esa cama no se levantará!». 9Hasta mi mejor amigo se ha vuelto contra mí; el hombre en quien yo confiaba; ¡con el que compartía el pan! 10¡Señor, no me abandones! Muéstrate benigno y sáname, Señor, para que pueda darles su merecido. 11Veo que estás contento de mí porque no has permitido que mis enemigos me derroten. 12Me has preservado por mi honradez; has permitido que para siempre esté en presencia tuya. 13¡Bendigan al Señor, al Dios de Israel, cuya existencia data de un eterno pasado, y se extiende a un eterno porvenir! ¡Así sea! ¡Amén!
Versículos de Salmos 41

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