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Sobre este capítuloUn canto de victoria que celebra a Dios, conocido en Judá, con su morada en Salem, es decir, Jerusalén, en Sion. Allí quebró las armas de guerra, y los soldados fuertes quedaron indefensos, aturdidos por su reprensión. Nadie puede mantenerse en pie ante su enojo. Cuando Dios se levantó a juzgar, la tierra guardó silencio por temor y los humildes fueron salvados. Se exhorta al pueblo a hacer votos y cumplirlos, y a las naciones vecinas a traer regalos, porque Dios humilla a los gobernantes. Muchos lo relacionan con el rescate de Jerusalén frente a Asiria.

Un canto de victoria que celebra a Dios, conocido en Judá, con su morada en Salem, es decir, Jerusalén, en Sion. Allí quebró las armas de guerra, y los soldados fuertes quedaron indefensos, aturdidos por su reprensión. Nadie puede mantenerse en pie ante su enojo. Cuando Dios se levantó a juzgar, la tierra guardó silencio por temor y los humildes fueron salvados. Se exhorta al pueblo a hacer votos y cumplirlos, y a las naciones vecinas a traer regalos, porque Dios humilla a los gobernantes. Muchos lo relacionan con el rescate de Jerusalén frente a Asiria.

Temas

  • Dios vencedor
  • Temor reverente
  • Votos y ofrendas

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 76

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 76

Nueva Biblia Viva12 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Dios es conocido en Judá, grande es su nombre en Israel. 2En Salén se halla su santuario, en Sion está su morada. 3Allí destroza él las flechas, los escudos, las espadas y todas las armas de los enemigos. 4¡Los montes eternos no pueden comparar su gloria con la tuya! 5Vencidos están los más poderosos de nuestros enemigos. Están recostados ante nosotros en el sueño de la muerte; ni uno de ellos puede alzar su mano contra nosotros. 6Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, caballos y jinetes quedaron inmóviles. 7¿Quién puede estar ante ti cuando se enciende tu enojo? 8Desde el cielo pronuncias sobre ellos la sentencia; tiembla la tierra y silenciosa está ante ti. 9Te levantas para castigar a los malhechores, oh Dios, y para rescatar a los pobres de la tierra. 10La enemistad de los hombres sólo hace que tu gloria se note más; porque tú la usas como espada de juicio. 11Hagan votos al Señor su Dios y cúmplanlos. Traiga cada uno su presente al Dios maravilloso, 12porque él quebranta el espíritu de los príncipes y es temido por los reyes de la tierra.
Versículos de Salmos 76

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