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Sobre este capítuloDavid clama al Señor, su roca, y ruega ser escuchado y no ser tratado como quienes bajan al foso. Pide que Dios no lo arrastre con los malvados, que hablan de paz pero traman el mal, y que reciban lo que merecen sus obras, ya que ignoran lo que el Señor ha hecho. Entonces el tono cambia a alabanza porque Dios escuchó su súplica. El Señor es su fuerza y su escudo, y David le pide que salve a su pueblo y lo pastoree para siempre.

David clama al Señor, su roca, y ruega ser escuchado y no ser tratado como quienes bajan al foso. Pide que Dios no lo arrastre con los malvados, que hablan de paz pero traman el mal, y que reciban lo que merecen sus obras, ya que ignoran lo que el Señor ha hecho. Entonces el tono cambia a alabanza porque Dios escuchó su súplica. El Señor es su fuerza y su escudo, y David le pide que salve a su pueblo y lo pastoree para siempre.

Temas

  • Clamor por ayuda
  • Justicia
  • Fuerza y escudo

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 28

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 28

Nueva Biblia Viva9 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Te imploro que me ayudes, Señor, porque tú eres mi roca de salvación. Si no quieres responderme y guardas silencio, ¡prefiero mejor la muerte que la vida! 2Señor, alzo mis manos hacia tu santuario e imploro tu ayuda. ¡Ay, escucha mi clamor! 3No me arrastres junto con todos los malvados que hablan amablemente a su prójimo mientras planean maldad en sus corazones. 4Dales el castigo que tan merecido tienen. Que el castigo corresponda a su maldad. Castiga todas sus perversidades. Dales una probada de lo que ellos le han hecho a otros. 5A ellos nada les importa lo que el Señor ha hecho o ha creado; por lo tanto, los derribará y nunca jamás se levantarán de su ruina. 6Bendito sea el Señor porque ha escuchado mi clamor. 7Él es mi fuerza, el escudo que me protege de todo peligro. En él confié y él me ayudó. En mi corazón hay tanto gozo que prorrumpo en un cántico de alabanza a él. 8El Señor protege a su pueblo y da victoria a su rey ungido. 9Defiende a tu pueblo, Señor; defiende y bendice a tus elegidos, condúcelos como pastor y llévalos por siempre en tus brazos.
Versículos de Salmos 28

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