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Sobre este capítuloDavid decide guardar silencio ante los malvados, pero su silencio solo aumenta su dolor hasta que habla con Dios. Pide saber cuán breve es su vida: unos pocos palmos, un suspiro, una sombra. La gente se afana y junta riquezas sin saber quién las disfrutará. Entonces, ¿dónde está la esperanza? Solo en el Señor. David pide ser librado de sus transgresiones y ruega que Dios aparte la mirada de su sufrimiento, pues él es solo un huésped de paso, como lo fueron sus antepasados.

David decide guardar silencio ante los malvados, pero su silencio solo aumenta su dolor hasta que habla con Dios. Pide saber cuán breve es su vida: unos pocos palmos, un suspiro, una sombra. La gente se afana y junta riquezas sin saber quién las disfrutará. Entonces, ¿dónde está la esperanza? Solo en el Señor. David pide ser librado de sus transgresiones y ruega que Dios aparte la mirada de su sufrimiento, pues él es solo un huésped de paso, como lo fueron sus antepasados.

Temas

  • La brevedad de la vida
  • Esperanza solo en Dios
  • Lamento sincero

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 39

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 39

Nueva Biblia Viva13 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1Yo dije para mí: voy a vigilar mi conducta y no pecaré con la lengua. Me pondré una mordaza en la boca especialmente cuando los impíos me rodeen. 2Pero guardaba silencio. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! La tormenta creció dentro de mí hasta que estuvo a punto de estallar. 3Cuanto más meditaba, tanto más ardía ese fuego interno. Por fin hablé, y supliqué a Dios: 4«Señor, ayúdame a comprender lo corto que será mi tiempo en la tierra. Ayúdame a comprender que mis días están contados y que mi vida se me escapa de las manos. 5Muy breve es mi vida. Toda entera no es más que un momento para ti. ¡La existencia humana es como un soplo! 6¡Simple sombra! Y sus múltiples afanes en nada paran. Amontona riqueza para que otro la derroche. 7Entonces, Señor, mi única esperanza está en ti. 8»Líbrame de ser vencido por mis pecados, pues entonces aun los necios se burlarán de mí. 9»Señor, ante ti estoy mudo. No abriré mi boca para decir ni una queja, pues mi castigo procede de ti. 10»Señor, no me hieras más; agotado estoy bajo tu mano. 11Cuando lo castigas por sus pecados, el ser humano queda destruido, pues es tan frágil como trapo roído de polilla; sí, la existencia humana es como un soplo. 12»¡Escucha mi plegaria, Señor; escucha mi clamor! No te quedes indiferente a mis lágrimas, porque soy huésped tuyo, soy viajero que pasa por la tierra, como lo fueron todos mis antepasados. 13»¡Dame respiro, Señor! Deja que me restablezca y sonría otra vez antes que muera».
Versículos de Salmos 39

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