Nuevo: artículos Plus sobre fe, familia y la Biblia. Léelos →

Sobre este capítuloEs una oración de arrepentimiento de alguien abrumado por el pecado y el sufrimiento. David siente la disciplina de Dios como flechas y una carga aplastante. Le duele el cuerpo, sus heridas supuran, su corazón late con fuerza y sus ojos se apagan. Los amigos se alejan y los enemigos hablan de su ruina, mientras él calla, como quien no oye. Confiesa su culpa y se angustia por su pecado. Espera que el Señor responda y le ruega que no lo abandone sino que venga pronto a ayudarlo, pues él es su salvación.

Es una oración de arrepentimiento de alguien abrumado por el pecado y el sufrimiento. David siente la disciplina de Dios como flechas y una carga aplastante. Le duele el cuerpo, sus heridas supuran, su corazón late con fuerza y sus ojos se apagan. Los amigos se alejan y los enemigos hablan de su ruina, mientras él calla, como quien no oye. Confiesa su culpa y se angustia por su pecado. Espera que el Señor responda y le ruega que no lo abandone sino que venga pronto a ayudarlo, pues él es su salvación.

Temas

  • Confesión
  • Sufrimiento
  • Esperar la ayuda de Dios

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 38

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 38

Nueva Biblia Viva22 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Señor, no me reprendas en tu enojo! ¡Señor no me castigues mientras estés airado! 2Tus flechas me han herido profundamente; tus golpes me están demoliendo. 3Por tu ira tengo el cuerpo enfermo; mi salud está quebrantada bajo mis pecados. 4Mis culpas me abruman; son una carga demasiado pesada de llevar. 5Mis heridas se han infectado y apestan por causa de mi necedad. 6Estoy encorvado y corroído de dolores. Mis días están llenos de angustia. 7Estoy ardiendo de fiebre y todo mi cuerpo está enfermo. 8Estoy agotado y agobiado; mi corazón gime desesperado. 9Señor, tú conoces mis anhelos. Tú oyes todo suspiro mío. 10El corazón se me quiere salir; me faltan las fuerzas y me estoy volviendo ciego. 11Mis seres queridos y mis amigos se mantienen lejos de mí por miedo a mi enfermedad. Hasta mi propia familia se mantiene alejada. 12Mientras tanto, mis enemigos procuran matarme. Traman mi ruina, y se pasan el día planeando traiciones. 13Pero soy sordo a todas sus amenazas; callo ante ellos como quien no sabe hablar. 14Hago como que no oigo y no respondo. 15Yo Señor, espero en ti; tú Señor y Dios mío serás quien responda. 16Pon fin a la arrogancia de esos que ríen perversamente al verme derribado. 17¡Estoy a punto de desmayar! ¡Esta fuente de dolor no cesa ni un instante! 18Yo confieso mis pecados; lamento lo que hice. 19Pero mis enemigos me persiguen encarnizadamente; siguen odiándome, aunque nada hice para provocar su odio. 20Me pagan mal por bien, y me detestan porque defiendo la justicia. 21No me dejes, Señor; ¡no te vayas! 22¡Ven pronto! Ayúdame, Señor de mi salvación.
Versículos de Salmos 38

Capítulos de Salmos

Todos los libros