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Sobre este capítuloUn canto de amor de un peregrino por la morada de Dios. Todo su ser anhela y clama por los atrios del Señor, y envidia hasta al gorrión y a la golondrina que anidan junto al altar. Son dichosos los que habitan en la casa de Dios, y también los que tienen en su corazón el camino de peregrinación: convierten los valles secos en manantiales y se fortalecen en el trayecto. Un día en sus atrios vale más que mil en otro lugar. Dios es sol y escudo que no niega ningún bien.

Un canto de amor de un peregrino por la morada de Dios. Todo su ser anhela y clama por los atrios del Señor, y envidia hasta al gorrión y a la golondrina que anidan junto al altar. Son dichosos los que habitan en la casa de Dios, y también los que tienen en su corazón el camino de peregrinación: convierten los valles secos en manantiales y se fortalecen en el trayecto. Un día en sus atrios vale más que mil en otro lugar. Dios es sol y escudo que no niega ningún bien.

Temas

  • Anhelo de la presencia de Dios
  • La bendición del peregrinaje
  • Confiar en el sol y escudo

Versículos clave

Biblia en audio · Salmos 84

Escucha mientras haces tus cosas.

Salmos 84

Nueva Biblia Viva12 versículos · 1 min de lectura

Nueva Biblia Viva © Biblica, Inc. — CC BY-SA 4.0

1¡Cuán hermoso es el lugar donde tú habitas, oh Señor Todopoderoso! 2Casi me desmayo pues mi deseo más intenso es entrar en los atrios del Señor; con todo mi ser, alma y cuerpo, alabaré alegremente al Dios viviente. 3Hasta los gorriones encuentran casa cerca de tus altares; y la golondrina hace allí su nido, para empollar a sus pequeños; oh Señor Todopoderoso, mi rey y mi Dios. 4¡Dichosos quienes pueden morar en tu templo y cantar tus alabanzas! 5Dichosos quienes son fuertes en el Señor y desean por sobre todo seguir tus pasos. 6Cuando atraviesen el Valle del Llanto se les convertirá en región de manantiales, donde los estanques se llenen de las lluvias de bendiciones. 7Continuamente crecerán en fortaleza y cada uno se presentará ante Dios en Sion. 8Oh Señor Todopoderoso, escucha mi oración. Escucha, Dios de Israel. 9Oh Dios, defensor nuestro, ten piedad de aquel que ungiste como rey tuyo. 10Un sólo día en tu templo es mejor que mil en cualquier otro sitio. Preferiría ser portero del templo de mi Dios que vivir una vida cómoda en palacios de maldad. 11Porque el Señor es nuestra luz y nuestra protección. Él nos da gracia y gloria. Ningún bien se les negará a quienes hagan lo que es justo. 12Oh Señor Todopoderoso, son felices los que en ti confían.
Versículos de Salmos 84

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